Fútbol en la tele, fútbol en el trabajo, fútbol jugando al WoW, fútbol en Twitter. Pero que ascazo de fútbol cojones.
El ansia de fútbol puede llegar a ser enfermiza. Y poco importa la absurda violencia que engendra porque siempre existe una excusa. En este punto flipo con las respuestas que me dan algunos compañeros del trabajo. En serio, ¿es normal que por ir vestido del equipo contrario te den una paliza?
Pero claro, como es lo que le gusta a la mayoria, no pasa nada. Si digo no el viernes no salí, quedé con unos amigos en casa de uno de ellos para continuar la partida de rol, me miran raro y me tildan de friki en su acepción más ofensiva. Y ya si lo remato con y el sábado mi novia y yo tampoco salimos porque nos quedamos en casa jugando al World of Warcraft con unos amigos de Madrid, Jaen, Murcia, Granada y Barcelona, directamente me dicen que si estoy flipao y que soy un antisocial. En fin.
A ver lo que tarda el personal en devorarme por hablar mal del fútbol. Porque oye, mientras haya fútbol da igual que el barco se vaya a pique y nos hundamos todos.